Juan Pablo II vinculó el origen cristiano de Popayán con el patrocinio mariano desde los primeros tiempos: la ciudad queda bajo el patrocinio de Nuestra Señora de la Asunción y la Virgen «ha hecho de este lugar un terreno fértil para el Evangelio». A esa fecundidad espiritual se suma una vitalidad actual: una comunidad eclesial «muy viva y prometedora», con aspiraciones apostólicas en campos como juventud, educación, familia y servicios de caridad hacia los más pobres.1
En el plano eclesiástico, Popayán constituye el centro de una archidiócesis que comprende el departamento del Cauca y porciones de Nariño y El Valle. La Iglesia local conserva la memoria de su configuración histórica: la diócesis se estableció por Pablo III el 1 de septiembre de 1546; la sede se erigió el 8 de septiembre de 1547 con la ceremonia realizada por el primer obispo (Juan del Valle), y la jurisdicción pasó de ser sufragánea de Lima a integrarse con Bogotá como sede metropolitana.4


