La advocación «Peña de Francia» aparece vinculada a una tradición de piedad mariana con arraigo en España y con expansión más amplia en ámbitos cercanos. En un documento de la Santa Sede se vincula el nombre popular «Peña de Francia» con el culto a la Virgen, indicando que la devoción «creció» y pasó «los límites» de España, alcanzando también Portugal y otros territorios.1
En el mismo contexto, la autoridad pontificia establece la dimensión patronal del culto: la Virgen «Peña de Francia» queda constituida y declarada como Patrona principal «ante Dios» de toda la provincia civil de Salamanca, recibiendo los honores litúrgicos correspondientes a los patronos de las regiones.1

