Orígenes nació en el entorno de Alejandría y vivió en una época marcada por tensiones entre comunidades cristianas y el mundo pagano, así como por persecuciones. La Historia eclesiástica y las noticias de Jerónimo describen su infancia en el marco de una persecución: su padre, Leonidas, recibió el martirio y Orígenes quedó con su familia en pobreza, pero conservó una intensa vocación por el testimonio cristiano.2,3
Aún joven, Orígenes se puso a enseñar. Cuando ya tenía alrededor de diecisiete años, ejerció la instrucción catequética en las iglesias dispersas de Alejandría; su capacidad intelectual y su dedicación encajaron con el papel de la escuela alejandrina como centro de formación cristiana.2,3
Con el tiempo, Demetrio, obispo de Alejandría, confirmó a Orígenes como responsable de la enseñanza catequética tras el retiro de Clemente. La escuela atrajo no solo a nuevos cristianos, sino también a personas decididas al testimonio, y Orígenes las acompañó mediante exhortaciones.3


