Gregorio II fue romano y nació en el seno de una familia cuyos nombres se recuerdan como Marcelo y Honesta. Su fecha exacta de nacimiento permanece desconocida. Durante su juventud manifestó deseo por la vida eclesiástica y fue incorporado a la schola cantorum.2
El Papa Sergio I lo nombró subdiácono y sacellarius (cargo vinculado al servicio material y la administración de la caridad en la Iglesia romana). Más adelante, el cuidado de la biblioteca papal pasó a sus manos; la tradición le atribuye el mérito de ser el primer limosnero o bibliotecario papal conocido por nombre.2
Ya como diácono, su preparación intelectual llamó la atención: el Papa Constantino lo eligió para acompañarle a Constantinopla, donde debatieron con el emperador Justiniano II cuestiones relacionadas con los cánones del Concilio Quinisexto. Las crónicas resaltan la capacidad de Gregorio en la solución de dificultades suscitadas durante aquel intercambio.2



