La Parábola del Administrador Astuto se encuentra en el capítulo 16 del Evangelio de Lucas, inmediatamente antes de la Parábola del Rico y Lázaro (Lucas 16:19-31)1,5. Este contexto es crucial, ya que ambas parábolas abordan el tema central de la riqueza, la pobreza y la responsabilidad en el uso de los bienes materiales4.
El Relato (Lucas 16:1-8)
Jesús relata la historia a sus discípulos sobre un hombre rico que tenía un administrador acusado de malgastar sus bienes1. El amo lo convoca para rendir cuentas y le anuncia su despido1. Ante la inminente pérdida de su puesto, el administrador reflexiona sobre su futuro: no tiene fuerzas para cavar y le avergüenza mendigar1.
Para asegurarse un lugar donde ser bienvenido después de su despido, el administrador ideó un plan astuto: llamó a los deudores de su amo y redujo significativamente sus deudas1. Por ejemplo, a uno que debía cien barriles de aceite, le dijo que escribiera cincuenta; a otro que debía cien medidas de trigo, le dijo que escribiera ochenta1.
Lo sorprendente del relato es la reacción del amo: el amo alabó al administrador deshonesto porque había actuado prudentemente o astutamente1,3. El Evangelio añade una observación de Jesús: «porque los hijos de este siglo son más astutos en el trato con su propia generación que los hijos de la luz»1.
Las Máximas de Jesús (Lucas 16:9-13)
El relato de la parábola es seguido inmediatamente por una serie de enseñanzas y máximas pronunciadas por Jesús, que extraen la lección moral y teológica de la historia1,4.
- Hacer amigos con las riquezas deshonestas: «Y yo os digo: Haceos amigos con las riquezas deshonestas, para que cuando estas falten, os reciban en las moradas eternas»1. Esta es la aplicación directa de la astucia del administrador6.
- Fidelidad en lo poco: «El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en mucho; y el que es deshonesto en lo muy poco, es deshonesto también en mucho»1,3,7.
- Riquezas deshonestas y verdaderas riquezas: Jesús pregunta: «Si, pues, no habéis sido fieles en las riquezas deshonestas, ¿quién os confiará las verdaderas?»1. También: «Y si no habéis sido fieles en lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro?»1.
- Imposibilidad de doble servicio: La conclusión final y más citada es: «Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se dedicará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (mammon)»1,4,2.


