Antigüedad y desarrollo histórico
En el Antiguo Testamento aparecen casos de poligamia (por ejemplo, Jacob, David o Elcana), reflejo de las condiciones sociales de la época (cf. Gen 4:19; 29:21-30; 1 Sam 1:2; 25:43)1. Sin embargo, la revelación progresiva muestra una tendencia hacia la monogamia como ideal divino: «del principio no fue así» (Mt 19:8) y los profetas abogan por una unión indisoluble y exclusiva (cf. Malaquías 2:14-16)1.
Nuevo Testamento
En los Evangelios y las cartas paulinas no hay una condena explícita de la poligamia, pero sí se enfatiza la unidad del matrimonio: «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre» (Mt 19:6) y «el marido sea fiel a su esposa, y la esposa a su marido» (1 Cor 7:10-11)1. La ausencia de referencias a la poligamia en el Nuevo Testamento sugiere que el modelo cristiano ya se orienta hacia la monogamia.
