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Primer libro de las Crónicas

El Primer libro de las Crónicas (en la tradición latina, I Paralipómenos) es un texto del Antiguo Testamento que presenta genealogías y una relectura histórica centrada en la figura de David, con un claro horizonte teológico: educar a Israel en la fidelidad a Dios, la fidelidad a la alianza y el sentido del culto. La Iglesia lo recibe como Sagrada Escritura inspirada, confiada a la transmisión viva de la fe eclesial.1,2

Primer libro de las Crónicas
Ver información de la imagenPágina del códice con texto 1 Crónicas 9:27-10:11. Dominio Público.
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePrimer libro de las Crónicas
CategoríaLibro
Nombre CompletoPrimer libro de las Crónicas (I Paralipómenos)
DescripciónTexto del Antiguo Testamento que presenta genealogías y una relectura histórica centrada en David, con énfasis teológico en la alianza y el culto. 300-250 a.C
TítuloLiber Primus Paralipomenon
AutorEsdras (atribución tradicional)
Contexto HistóricoPeriodo persa tardío, siglo IV-V a.C.
Enseñanzas PrincipalesFidelidad a Dios, a la alianza y al culto verdadero
Importancia EclesialEscritura inspirada y canonizada por la Iglesia
LugarPalestina
TemaGenealogías, historia de Israel, figura de David, alianza y culto
TipoLibro, Antiguo Testamento, Crónica, IV-V a.C.
Uso LitúrgicoLectura espiritual y referencia frecuente en la liturgia
Enlace oficialPrimer libro de las Crónicas

Tabla de contenido

Nombre y tradición textual

En la tradición católica latina, el libro figura como Liber Primus Paralipomenon (I Paralipómenos). El título Paralipómenos procede del uso de la Septuaginta y apunta a un «recapitulativo» de la historia sagrada: el autor organiza el material bíblico con un objetivo propio, no para ofrecer un relato idéntico al de Samuel y Reyes, sino para construir una lectura teológica orientada a la alianza, el culto y la esperanza de Israel.

En las tradiciones hebreas, el libro se conoce por el título equivalente a «Crónicas» (en el sentido de «anales» o «registros de días»), que refleja su carácter de archivo genealógico e histórico.

Contenido general

El Primer libro de las Crónicas organiza su material en dos grandes corrientes:

  • Genealogías y memoria de Israel: el texto traza líneas familiares y tribales que permiten situar a Israel en continuidad con la historia de la salvación. Estas genealogías no funcionan como mero inventario, sino como un marco de identidad para la comunidad.
  • Relato centrado en David: el libro pasa después a una narración que destaca a David como figura unificadora y como rey en relación directa con el proyecto del Templo y con la historia de la alianza.

Este planteamiento explica por qué el libro vuelve una y otra vez sobre la idea de una vida ordenada a Dios y de un pueblo reunido para alabarle, servirle y permanecer en su promesa.

Autoría y datación

La tradición cristiana antigua atribuyó con frecuencia la obra a Esdras (o la vinculó estrechamente con su círculo).3,4

En cambio, la investigación moderna (incluida la lectura no católica) propuso fechas relativamente tardías y autores desconocidos. El debate gira, entre otros factores, alrededor del uso de términos monetarios: el texto recoge expresiones como «dáricos» para la valoración de ofrendas relacionadas con el Templo, moneda cuya presencia en Palestina se relaciona con la dominación persa. Este detalle, junto con rasgos de estilo, empuja la discusión hacia el ámbito persa y posterior.3

La Enciclopedia Católica resume así la controversia histórica: gran parte de los estudiosos no católicos fijó una datación entre aproximadamente 300 y 250 a. C., mientras que muchos autores católicos siguieron considerando más probable una composición en el final del siglo V o comienzo del siglo IV a. C., en conexión con la etapa restauradora.3

Propósito teológico

El Primer libro de las Crónicas trabaja con un principio característico: no resume la historia únicamente para informar, sino para formar. El autor reordena tradiciones antiguas y selecciona materiales con una intención pedagógica: orientar la vida del pueblo hacia el Dios de la alianza y hacia el culto verdadero.

Un aspecto decisivo aparece en el modo de presentar la preparación del Templo y la respuesta comunitaria. El papa Juan Pablo II, al comentar el cántico de alabanza de 1 Crónicas 29, relaciona el libro con la alegría del pueblo por una morada que pertenece al Señor, no a un deseo meramente humano, y subraya el carácter de acción de gracias y de ofrenda con corazón sincero.5

Lectura doctrinal: inspiración y canon

La Iglesia enseña que la Sagrada Escritura contiene verdades divinamente reveladas y que esas realidades fueron escritas bajo la inspiración del Espíritu Santo.1

Además, la Iglesia mantiene que Cristo confió el Evangelio a los apóstoles y que ellos lo transmitieron «por la predicación y por la escritura» en la continuidad de generaciones, bajo la acción inspiradora del Espíritu Santo.2

Por ello, el Primer libro de las Crónicas pertenece al canon católico. En el decreto dogmático del Concilio de Trento, la Iglesia enumera explícitamente los libros del Antiguo Testamento e incluye dos libros de Paralipómenos.6,7

Valor histórico e interpretaciones

La fiabilidad histórica del libro ha recibido críticas por parte de algunos estudiosos: se han señalado exageraciones, ajustes de detalle y omisiones que no siempre coinciden con el relato de Samuel o Reyes.

Sin embargo, la tradición católica distingue entre historia en sentido pleno y historia sagrada orientada a la edificación. La Enciclopedia Católica recoge que los críticos antiguos atacaron la exactitud del relato y que, aunque admitan errores o problemas textuales, algunos autores posteriores consideran que el libro no busca una crónica neutral, sino una presentación con finalidad religiosa: el autor omite datos «no edificantes» y construye un retrato correcto en la medida en que pretende enseñar, no en la medida en que pretende reproducir todos los pormenores.3

Importancia para la vida litúrgica y la vida cristiana

El Primer libro de las Crónicas une memoria y alabanza: presenta genealogías que sitúan al pueblo en una historia recibida, y escenas de David que conducen a la adoración y a la esperanza. Ese dinamismo explica su uso frecuente en la lectura espiritual cristiana: enseña a relacionar la fidelidad con la oración, el servicio con la comunidad y el proyecto del culto con la rectitud del corazón.

La Iglesia, al leerlo en continuidad con el conjunto de la Escritura, ve en David una referencia privilegiada a la alianza y a la esperanza mesiánica, de modo que la historia del pueblo se convierte en escuela para la fe y para la perseverancia.

Conclusión

El Primer libro de las Crónicas ofrece una relectura teológica de la historia de Israel: organiza la memoria del pueblo, conduce al centro a David y orienta a la comunidad hacia el culto y la fidelidad a Dios. La Iglesia lo recibe como Escritura inspirada y canonizada, y la tradición eclesial lo ha comentado especialmente por su capacidad para despertar alegría de alabanza y voluntad de ofrenda al Señor.1,5,6

Citas y referencias

  1. Capítulo II, Dios viene a encontrar al hombre, Catecismo de la Iglesia Católica, 105 (1992). 2 3
  2. Capítulo II, Dios viene a encontrar al hombre, Catecismo de la Iglesia Católica, 96 (1992). 2
  3. Los libros de Paralipómeno (crónicas), Enciclopedia Católica, Los libros de Paralipómeno (Crónicas) (1913). 2 3 4
  4. Esdras, Enciclopedia Católica, Esdras (1913).
  5. Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 6 de junio de 2001, 1 (2001). 2
  6. Concilio de Trento 1545-1563 - Ecuménico XIX (contra novatores del siglo XVI) - Sesión IV (8 de abril de 1546) Se aceptan los libros sagrados y las tradiciones de los apóstoles, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 1502 (1854). 2
  7. El canon de la Sagrada Escritura * - Del mismo decreto y de los actos del mismo sínodo romano, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 179 (1854).
Modificado el 10 de julio de 2026 • FideScore™ 7.92Citar este artículo

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