Andrés Dung-Lac nació en un entorno social marcado por la pobreza. Sus padres eran paganos y muy pobres, y desde la infancia quedó confiado a un catequista. Esta formación inicial le permitió entrar en una relación viva con la fe cristiana desde los primeros años.4
En 1823 recibió la ordenación sacerdotal. La Iglesia describe su paso al ministerio como fruto de una preparación verdadera y de un compromiso interior que no se apagó con el tiempo, sino que se manifestó con mayor claridad a medida que crecían las tensiones contra los cristianos.4



