Infancia, formación y vocación sacerdotal
Antonio María Claret nació en Sallent, cerca de Barcelona, en el seno de una familia numerosa. Trabajó en el oficio de tejedor desde joven, mientras cultivaba una formación orientada por la piedad cristiana y el gusto por el estudio. A los dieciséis años entró en el seminario de Vic (1829) y fue ordenado sacerdote en 1835.2,1
Su deseo de entregarse a la misión lo llevó a Roma. Allí inició un camino formativo en el ámbito de la evangelización (relacionado con la preparación misional), y luego quedó orientado hacia la Compañía de Jesús; la enfermedad le obligó a regresar a España.1,2
Predicador itinerante en Cataluña y las Islas Canarias
Durante años ejerció el ministerio sacerdotal principalmente en Cataluña, con una actividad intensa de predicación y retiros dirigidos al pueblo. En 1848 fue enviado a las Islas Canarias para dar retiros durante más de un año, lo que consolidó su fama como predicador incansable.2,1
El estilo de su ministerio combinaba la austeridad de vida con el amor a la Escritura, la claridad de la enseñanza y una atención preferente a los más sencillos.2,4



