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San Antonio María Claret

Antonio María Claret y Clará (Sallent, cerca de Barcelona, 23 de diciembre de 1807 - Fontfroide, cerca de Narbona, 24 de octubre de 1870) fue un sacerdote, obispo y gran misionero que dedicó su vida a la predicación, la educación cristiana y la reforma pastoral de la Iglesia, impulsando además la fundación de la familia religiosa conocida como claretianos.1,2,3

San Antonio María Claret
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Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreAntonio María Claret
CategoríaPersona
Nombre CompletoAntonio María Claret y Clará
TítuloRector del Monasterio del Escorial; Confesor de la Reina Isabel II
Cargo EclesiásticoArzobispo de Santiago de Cuba
Fecha de Nacimiento1807-12-23
Lugar de NacimientoSallent, cerca de Barcelona, España
Fecha de Muerte1870-10-24
Lugar de MuerteFontfroide, cerca de Narbona, Francia
NacionalidadEspañola
Fecha de Fundación1849
Beatificación25 de febrero de 1934
Canonización7 de mayo de 1950
Fecha de Reconocimiento11 de febrero de 1870
Fiesta litúrgica24 de octubre
Miembro deClaretianos
Personas relacionadas
  • Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María (Claretianos)
  • Pío XI
  • Pío XII
TipoSanto

Tabla de contenido

Vida

Infancia, formación y vocación sacerdotal

Antonio María Claret nació en Sallent, cerca de Barcelona, en el seno de una familia numerosa. Trabajó en el oficio de tejedor desde joven, mientras cultivaba una formación orientada por la piedad cristiana y el gusto por el estudio. A los dieciséis años entró en el seminario de Vic (1829) y fue ordenado sacerdote en 1835.2,1

Su deseo de entregarse a la misión lo llevó a Roma. Allí inició un camino formativo en el ámbito de la evangelización (relacionado con la preparación misional), y luego quedó orientado hacia la Compañía de Jesús; la enfermedad le obligó a regresar a España.1,2

Predicador itinerante en Cataluña y las Islas Canarias

Durante años ejerció el ministerio sacerdotal principalmente en Cataluña, con una actividad intensa de predicación y retiros dirigidos al pueblo. En 1848 fue enviado a las Islas Canarias para dar retiros durante más de un año, lo que consolidó su fama como predicador incansable.2,1

El estilo de su ministerio combinaba la austeridad de vida con el amor a la Escritura, la claridad de la enseñanza y una atención preferente a los más sencillos.2,4

Fundaciones y obra apostólica

Los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María (claretianos)

En 1849, Claret fundó la congregación de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María. Puso la obra bajo la devoción al Corazón Inmaculado de María y la configuró como instrumento para la evangelización mediante la predicación, la publicación y el trabajo pastoral.1,3,5

La aprobación definitiva de la congregación tuvo lugar en 1870, de manos de Pío IX (11 de febrero de 1870).2,1

Publicaciones, biblioteca y difusión cultural

Claret impulsó también iniciativas editoriales y formativas. En Barcelona promovió una gran biblioteca religiosa que difundió numerosas ediciones de obras católicas para ayudar a que la formación cristiana llegara a un público amplio.2,6

Además, escribió más de un centenar de obras, con especial atención a la espiritualidad, la catequesis y la predicación. Entre sus escritos se citan, por ejemplo, La llave de oro, Maximas de moral la más pura, Avisos y Catecismo explicado con láminas, además de colecciones de sermones de misión.2,1

Arzobispo de Santiago de Cuba

Nombramiento y reforma pastoral

En 1851, Pío IX lo nombró arzobispo de Santiago de Cuba a petición de la autoridad civil española. Claret llegó a una diócesis con graves carencias: escasez de clero, formación sacerdotal deficiente, seminario en ruinas y parroquias descuidadas.2,3,1

Comenzó una reforma profunda: reorganizó el seminario, fortaleció la disciplina clerical y promovió medidas pastorales. En poco tiempo validó además más de nueve mil matrimonios. También impulsó la creación de un hospital y diversas escuelas.2,1,3

Visitas pastorales, misiones y oposición

Claret realizó visitas pastorales para conocer de primera mano la situación del territorio y fortalecer la vida cristiana mediante misiones locales. Su celo y su defensa de la vida cristiana le granjearon enemistades, con episodios de persecución y violencia; en Holguín sufrió una agresión que le dejó la cara lacerada.2,1,3

Fundación del ramo femenino

En 1855, con la ayuda de María Antonia Paris, impulsó el ramo femenino de su obra, que dio origen a las Religiosas de María Inmaculada, conocidas como misioneras claretianas.1,6

Regreso a España y últimos años

Confesor de la reina y dedicación a los más pobres

En 1857, la reina Isabel II reclamó a Claret para que ejerciera como confesor. Claret aceptó el encargo y, al tiempo, consiguió permiso para renunciar a la sede arzobispal. Recibió además el título de sede titular de Trajanópolis y dirigió su actividad hacia la ayuda a los pobres y la promoción del saber cristiano.2,1

Rector del Escorial y tarea intelectual

Durante nueve años fue rector del monasterio del Escorial. Allí impulsó iniciativas culturales y científicas: laboratorio, museo de historia natural, biblioteca, centro de estudios y escuelas de música y lenguas, integrando formación humana con orientación cristiana.2,1

Concilio Vaticano I, fidelidad a Roma y final en Fontfroide

La Revolución de 1868 alteró sus planes. Claret continuó la predicación y la distribución de buenos libros y, en 1869, acudió a Roma para prepararse para el Concilio Vaticano I. Su actuación se vincula a la defensa de la infalibilidad pontificia, punto que resaltaron los Papas al hablar de su figura.2,4,3

Tras la evolución de su salud, se retiró a Francia y terminó en el monasterio cisterciense de Fontfroide, donde falleció el 24 de octubre de 1870.1,2,3

Canonización y culto litúrgico

Beatificación y canonización

El proceso de canonización concluyó en la elevación al culto público de la Iglesia: Claret fue beatificado el 25 de febrero de 1934 por Pío XI y canonizado el 7 de mayo de 1950 por Pío XII.1,7

Fiesta litúrgica

La Iglesia celebra su fiesta litúrgica el 24 de octubre, día de su fallecimiento.1,2

Espiritualidad claretiana y legado

La predicación y la fundación de los claretianos expresan una espiritualidad centrada en el Corazón Inmaculado de María y en el amor apostólico que impulsa a anunciar el Evangelio. En el lenguaje magisterial, Juan Pablo II subrayó que la vida de Claret estuvo marcada por el mandato paulino «el amor de Cristo nos impulsa» y que su ministerio se concretó en la predicación del Evangelio, la formación de evangelizadores, la educación y la solidaridad práctica con los más pobres y necesitados.5,3

También resultan característicos, en la memoria de los Papas, su devoción al Vicario de Cristo y su profesión de fe sobre la infalibilidad pontificia en el Concilio Vaticano I. Pablo VI recordó explícitamente esa adhesión interior a la Sede apostólica y la vinculó al programa de santidad de los hijos e hijas del fundador, centrado en la caridad operante y en la dedicación al ministerio de la Palabra.4,3

Finalmente, el legado de Claret se manifiesta en la expansión de su familia religiosa y en la continuidad de sus obras: misiones, educación, publicaciones y servicios pastorales que procuran llevar a las personas el anuncio cristiano y la atención caritativa.5,3,2

Conclusión

San Antonio María Claret encarna la unión entre vida de oración y celo apostólico, entre fidelidad a la Iglesia y dedicación incansable al pueblo, hasta el extremo de afrontar calumnias y agresiones por su servicio pastoral. Su figura sigue inspirando a los claretianos y, a través de su legado, ofrece un camino concreto para anunciar el Evangelio con palabra y obras.3,4,5,2

Citas y referencias

  1. Resumen biográfico, El Dicasterio para las Causas de los Santos. Antonio María Claret (1807-1870) - Biografía, I (1950). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
  2. Venerable Antonio María Claret y Clará. Enciclopedia Católica, Venerable Antonio María Claret y Clará (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18
  3. Papa Pío XII. A los peregrinos reunidos en Roma con motivo de la canonización del beato Antonio María Claret (5 de mayo de 1950), I (1950). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  4. Papa Pablo VI. A los Padres Claretones (25 de octubre de 1973) - Discurso, I (1973). 2 3 4
  5. Papa Juan Pablo II. A los participantes del Capítulo General de los Hijos Misioneros del Inmaculado Corazón de María (Claretes) (22 de septiembre de 1997) - Discurso, II (1997). 2 3 4
  6. Santas Sedes. Acta Apostolicae Sedis: número 7, mayo de 1952, V (1952). 2
  7. A los peregrinos reunidos en Roma con motivo de la canonización del beato Antonio María Claret (5 de mayo de 1950), Papa Pío XII. (8-05-1950).
Modificado el 11 de julio de 2026 • FideScore™ 7.62Citar este artículo

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