Nacimiento y primeros pasos
Antonio nació en Lisboa (Portugal) hacia el año 1195 y recibió en el bautismo el nombre de Fernando. Procedía de una familia noble y piadosa, y su educación religiosa encaminó su inteligencia hacia el estudio y la vida interior.1,2
Ingresó en los Canónigos Regulares de san Agustín. Inició su formación en el monasterio de san Vicente en Lisboa y después continuó en el monasterio de la Santa Cruz en Coimbra, donde profundizó en el estudio bíblico y en la lectura de los Padres de la Iglesia.1,2
Un giro decisivo
En 1220, mientras estudiaba en Coimbra, el joven Fernando contempló los restos de los primeros misioneros franciscanos que habían sufrido martirio en Marruecos. La memoria de aquellos testigos encendió en él un deseo concreto de avanzar en el camino de la perfección cristiana imitando su entrega.1
Fernando pidió dejar la vida agustiniana y se incorporó a los Frailes Menores. Adoptó el nombre de Antonio y preparó su misión con espíritu apostólico; la Providencia, sin embargo, dispuso un itinerario distinto al plan original.1,2


