La Iglesia conmemora a San Nereo y San Aquileo el 12 de mayo, como mártires, y los une a la memoria litúrgica de otros santos asociados en el calendario romano. La tradición antigua sitúa su sepulcro en la catacumba de Domitila, en la Vía Ardeatina.1
En los registros litúrgicos romanos antiguos, los nombres de Nereo y Aquileo aparecen ya en listas tempranas (pasadas al Martyrologium Hieronymianum) y mantienen una clara referencia al lugar de culto de sus restos.1
