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San Aquileo

San Aquileo (Achilleus) es uno de los mártires romanos conmemorado el 12 de mayo, junto a su hermano San Nereo y en relación con Flavia Domitila, en la tradición litúrgica de la Iglesia de Roma. Su memoria se vincula a la catacumba de Domitila, en la Vía Ardeatina, y conserva un perfil histórico bien enraizado en el culto antiguo.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Aquileo
CategoríaPersona
Nombre CompletoAquileo (Achilleus)
DescripciónMártir romano conmemorado el 12 de mayo junto a su hermano San Nereo y Flavia Domitila. San Aquileo, también llamado Achilleus, es uno de los mártires romanos cuya memoria se celebra el 12 de mayo. Según el Martirologio Romano, fue desterrado a la isla de Pontia, sufrió flagelación y fue decapitado por negarse a ofrecer sacrificios a los ídolos, tras haber sido bautizado por San Pedro. Su sepultura está en la catacumba de Domitila, Vía Ardeatina, y sus reliquias fueron trasladadas por el papa Clemente VIII
TítuloMártir
Autoridad EclesiásticaPapa Clemente VIII
Festividad12 de mayo
Lugar de SepulturaCatacumba de Domitila, Vía Ardeatina, Roma
Personas RelacionadasSan Nereo, Flavia Domitila
TipoSanto, Mártir
UbicaciónVía Ardeatina, Roma, Italia

Tabla de contenido

Nombre, fiesta y lugar de veneración

La Iglesia conmemora a San Nereo y San Aquileo el 12 de mayo, como mártires, y los une a la memoria litúrgica de otros santos asociados en el calendario romano. La tradición antigua sitúa su sepulcro en la catacumba de Domitila, en la Vía Ardeatina.1

En los registros litúrgicos romanos antiguos, los nombres de Nereo y Aquileo aparecen ya en listas tempranas (pasadas al Martyrologium Hieronymianum) y mantienen una clara referencia al lugar de culto de sus restos.1

Vida y contexto cristiano en Roma

El testimonio litúrgico de la Iglesia de Roma presenta a San Aquileo como uno de los hermanos mártires junto a San Nereo. El relato del Martirologio Romano sitúa su itinerario de fe y persecución en el marco de la confesión cristiana ante las autoridades paganas.2

El Martirologio describe que Nereo y Aquileo fueron condicionados por el destierro por causa de Cristo y que compartieron esa suerte con Flavia Domitila; el texto especifica además que Aquileo y Nereo actuaban como camareros (servidores) de Domitila.2

Martirio

El Martirologio Romano (edición de Benedicto XIV) narra con precisión el desarrollo del martirio:

«Fueron llevados al destierro, por amor a Cristo, en la isla de Pontia con Flavia Domitila (...) Después soportaron una severísima flagelación. Finalmente, el ex-cónsul Minucio Rufo intentó obligarlos con el suplicio de la parrilla y el fuego a ofrecer sacrificios, y ellos declararon que, tras haber sido bautizados por el bienaventurado Apóstol Pedro, no podían ofrecer sacrificios a los ídolos. Fueron decapitados.»2

La tradición litúrgica une además a Domitila con el desenlace del testimonio: el mismo texto afirma que sus reliquias, junto con las de Flavia Domitila, recibieron una traslación solemne bajo la autoridad pontificia.2

Culto antiguo y testimonio epigráfico

El culto a San Aquileo aparece ligado al culto local de Roma desde época temprana. La Enciclopedia Católica recoge que, en el siglo IV y en los siglos posteriores, la Iglesia celebró el 12 de mayo en la zona de la Vía Ardeatina, en el lugar vinculado a los mártires Nereo y Aquileo, mostrando una continuidad litúrgica sostenida.1

Además, la Enciclopedia subraya la importancia de un testimonio monumental: las excavaciones en el ámbito de la catacumba identificaron una iglesia construida sobre la tumba de los mártires, y recuperaron piezas relacionadas con el martirio por decapitación, entre ellas elementos decorativos donde aparece el nombre de Aquileo.1

La misma referencia destaca una inscripción de san Damaso asociada al lugar: el fragmento hallado permite reconocer el texto y lo vincula al culto antiguo. Este punto refuerza la continuidad entre memoria litúrgica, lugar de sepultura y veneración eclesial.1

Reliquias y traslaciones

El Martirologio Romano menciona una traslación de reliquias ordenada por el papa Clemente VIII: el texto indica que la Iglesia trasladó solemnemente los restos de Nereo y Aquileo (junto con los de Flavia Domitila) desde la sacristía de San Adriano a su iglesia antigua reparada.2

Esta noticia explica por qué la memoria de San Aquileo conserva una dimensión histórica: el culto romano no solo guarda el relato del martirio, sino también el rastro material de la veneración en lugares concretos.

Legado espiritual

El martirologio y el culto romano presentan a San Aquileo como un ejemplo de fidelidad cristiana hasta el final: Aquileo acompaña a Nereo en el destierro, confiesa a Cristo ante la coacción y sostiene su negativa a rendir culto idolátrico, hasta recibir la muerte por decapitación.2

La conmemoración del 12 de mayo en Roma, unida a la Vía Ardeatina y a la memoria de Domitila, transmite una enseñanza eclesial clara: la Iglesia conserva a sus santos no como figuras aisladas, sino como testigos de una misma confesión que ilumina la vida cristiana en cada generación.1,2

Citas y referencias

  1. Santos Nereo y Aquiles, Domitila y Pancracio. Enciclopedia Católica, Santos Nereo y Aquiles, Domitila y Pancracio (1913). 2 3 4 5 6
  2. B12 de mayo, Papa Benedicto XIV. El Martyrologio Romano, 12 de mayo (1749). 2 3 4 5 6 7
Modificado el 11 de julio de 2026 • FideScore™ 6.02Citar este artículo

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