Alejandría, Nicea y el episcopado
Atanasio nació en Alejandría hacia el año 295. Acompañó a su obispo como diácono y secretario al Concilio de Nicea en el año 325, y después recibió el episcopado de Alejandría en 328, cuando todavía era joven.2
La liturgia de la Iglesia resume su vida como un camino marcado por la lucha por la fe nicena y por el sufrimiento soportado por la fidelidad al misterio de Cristo confesado en Nicea.2,1
Un obispo forjado en el conflicto
Las controversias del siglo IV no fueron discusiones teóricas ajenas a la vida eclesial: afectaron la comunión entre obispos, la enseñanza transmitida a los fieles y la estabilidad de la Iglesia en el imperio. Atanasio pagó el precio con destierros y persecuciones.1,3
La historia eclesiástica antigua presenta también un rasgo providencial: la presencia de Atanasio refrenó a los poderes civiles de agitar el ambiente en Alejandría, mientras él vivió; tras tantos combates por la Iglesia, Atanasio murió en el reinado de Valente, habiendo gobernado la sede de Alejandría durante cuarenta y seis años.3




