Bernardo nació en Fontaines, cerca de Dijon (Borgoña). Sus padres pertenecían a la alta nobleza: Tescelin, señor de Fontaines, y Aleth de Montbard. Bernardo fue el tercer hijo de una familia numerosa, con una educación cuidada desde la niñez.3
Con nueve años, ingresó en un centro escolar reputado en Châtillon-sur-Seine, dirigido por canónigos seculares de Saint-Vorles. Allí mostró una inclinación marcada por la literatura y por la poesía, y recibió formación que favoreció su deseo de estudiar la Sagrada Escritura. La educación, unida a la disciplina de su crecimiento interior, condujo su vida hacia la piedad: su formación no buscó únicamente el brillo intelectual, sino el arraigo de la virtud y el amor a Dios.3
A la edad de diecinueve años, falleció su madre. Este acontecimiento impulsó su determinación interior: Bernardo buscó con mayor fuerza el retiro, la oración y una vida centrada en Dios.3



