San Bernardo recibe el apelativo de «de Claraval» por la abadía que impulsó y que llegó a ser el gran foco del carisma cisterciense: Clara Vallis, conocida desde antiguo como Clairvaux (Claraval). La tradición sitúa su nacimiento en Fontaines, cerca de Dijon, y su muerte en Claraval, el 21 de agosto de 1153.1,4
En la Iglesia católica, la figura de Bernardo se resume con títulos muy expresivos: abad, cisterciense, gran predicador y Doctor de la Iglesia. La liturgia lo celebra el 20 de agosto, y el reconocimiento eclesial como Doctor se consolidó en la época moderna con el sobrenombre de Doctor melifluo (por la suavidad y abundancia de su elocuencia espiritual).5


