Bonifacio nació en el ámbito anglosajón, en Wessex, y recibió el nombre de Winfrido. El lugar exacto de su nacimiento y el año preciso permanecen discutidos por la historiografía, aunque la tradición sitúa su nacimiento entre los años 672 y 680 (con frecuencia se citan 675 y años próximos).2
La tarea que el santo asumió respondió a un contexto en el que el cristianismo avanzaba por Europa occidental, pero todavía quedaban espacios amplios sometidos a cultos paganos o a una cristianización incompleta. En ese escenario, Bonifacio no trabajó como un predicador itinerante sin método: puso el Evangelio en diálogo con el mundo cultural de su tiempo y organizó comunidades con criterios eclesiales claros.1



