San Buenaventura nació en torno a 1221 en Bagnoregio, cerca de Viterbo (en el ámbito de los Estados Pontificios). La tradición biográfica conserva los nombres de sus padres como Giovanni di Fidanza y Maria Ritella. El nombre con el que hoy se le conoce aparece vinculado a relatos tardíos, y la investigación histórica no concede el mismo valor a todas esas explicaciones.1
San Buenaventura ingresó en la Orden de los Frailes Menores en fechas que algunos autores sitúan entre 1238 y 1243. El paso decisivo de su vida no consistió solo en vestir el hábito, sino en integrarse en una escuela espiritual que buscaba la perfección evangélica mediante la pobreza, la obediencia y la contemplación.1
El santo falleció en Lyon en la segunda quincena de julio de 1274, después de participar activamente en el Concilio que celebró la Iglesia en esa ciudad.1
Fiesta y reconocimiento eclesial
La Iglesia celebra a San Buenaventura el 15 de julio como memoria. La canonización tuvo lugar en 1482 bajo el papa Sixto IV, y la declaración como Doctor de la Iglesia se asoció históricamente a su prestigio teológico y a su influencia espiritual.


