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San Cleofás

San Cleofás (también escrito Cleopás o Clopás) figura en el Nuevo Testamento ligado a dos episodios capitales de la fe cristiana: el relato de los discípulos de Emaús y la escena del Calvario. La tradición litúrgica honra su «cumpleaños» el 25 de septiembre, mientras la investigación bíblica debate la identificación entre las distintas formas del nombre y su posible conexión con la familia de Santiago el Menor y con el grupo conocido como los «hermanos del Señor».1,2

San Cleofás
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Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Cleofás
CategoríaPersona
DescripciónTestigo de la resurrección en el camino a Emaús y presente en la cruz; su memoria se celebra con una conmemoración litúrgica.
Contexto BíblicoLucas 24:18; Juan 19:25
EstadoMartirizado (según el martirologio)
Fecha de Celebración25 de septiembre
TipoSanto, Discípulo

Tabla de contenido

Nombre, grafías y problemas de identificación

El nombre «Cleofás» funciona como una adaptación al español de formas griegas presentes en los relatos evangélicos. En las ediciones católicas del Evangelio aparecen grafías cercanas como Cleopás y Clopás, que remiten a denominaciones griegas distintas en el texto original: Cleopas y Clopas.1

Dos personas o dos lecturas de un mismo nombre

La cuestión central no reside en la existencia del testimonio neotestamentario, sino en la identidad personal detrás de las grafías. La investigación tradicional distingue, al menos en el plano lingüístico, entre:

  • Cleopás, ligado al relato de Emaús (Lucas 24:18).1
  • Clopás, ligado al Calvario en Juan 19:25, donde el texto describe a una mujer relacionada con «Clopas».1

La insuficiencia de datos fiables sobre el individuo llamado Cleopás lleva a la prudencia: el martirologio conserva una conmemoración concreta, pero los detalles biográficos quedan muy limitados.1

Posibles relaciones con otros nombres del Nuevo Testamento

Muchos estudiosos relacionan Clopás con una forma semítica vinculada al nombre Alfaeus (en el entorno de otros personajes del Nuevo Testamento). Esta hipótesis intenta explicar por qué el Evangelio atribuye a una figura el nombre «Clopas» en Juan y «Alpheus/Alfaeus» en otros pasajes. El debate aparece en la propia discusión etimológica: el origen exacto de la relación nominal presenta dificultades.1

Pese a esos problemas, la tradición católica reconoce un horizonte razonable: si la identidad entre las formas nominales funciona, la figura de Cleofás puede quedar conectada con la historia de la parentela de Jesús tal como la presentan los Evangelios y las cartas apostólicas.1

Cleofás en el relato de Emaús (Lucas 24:18)

El encuentro con el Resucitado

En el camino hacia Emaús, Lucas introduce a dos discípulos que conversan sobre los acontecimientos pascuales. Uno de ellos aparece con el nombre Cleopás en el versículo 24:18. Este detalle nominal convierte a Cleofás en testigo del clima espiritual que precede al reconocimiento del Resucitado: desánimo, confusión y la necesidad interior de que la Escritura se abra como luz.1

Estado de la información histórica

La tradición encaja el recuerdo de Cleopás en el marco del testimonio apostólico, pero evita construir biografías novelescas. El conocimiento histórico sobre su vida fuera del marco bíblico permanece escaso; el martirologio preserva una memoria con fecha y un motivo de fidelidad.1

Cleofás en el Calvario (Juan 19:25)

«María de Clopás» y la escena de la cruz

Juan 19:25 menciona a varias mujeres presentes junto a la cruz. El texto identifica a una de ellas con un vínculo expresado en relación con Clopás. En la recepción litúrgica y catequética, esa mujer suele llamarse «María de Clopás».3

Identificación con otras «Marías»

Una comparación de listados evangélicos sobre las mujeres al pie de la cruz conduce con frecuencia a identificar «María de Clopás» con María, madre de Santiago el Menor y José/Joses según Marcos 15:40 (y paralelos). Ese encaje sostiene la continuidad narrativa entre la presencia al Calvario y la tradición pascual que asocia a distintas «Marías» con el sepulcro y los hechos posteriores.3

Sin embargo, el modo de nombrar a esa mujer en las narraciones mantiene un perfil discutido: «María de Santiago» muestra un título que resulta difícil de traducir con precisión si se quiere fijar una relación familiar concreta sin ambigüedad.3

Cleofás, la familia de Jesús y la figura de Santiago el Menor

La identidad entre nombres: Cleofás y Alfaeus

La tradición exegética conecta con frecuencia a Clopás (según el Evangelio de Juan) con el nombre Alfaeus que aparece en otros pasajes como atribución a Santiago. La lectura de Jerónimo, mencionada en la tradición antigua, identifica a Alfaeus con Cleofás a través de una relación familiar con José, esposo de María. Este puente permitiría entender a «María de Cleopás/Alfaeus» como pariente de la Virgen María mediante una relación de familia extendida.3

Esa propuesta encuentra objeciones: Lucas usa «Cleopás» y «Alfaeus» en contextos distintos, y la conexión lingüística exacta entre los nombres no resulta sencilla. La tradición bíblica, por tanto, mantiene una línea prudente: la hipótesis goza de plausibilidad, pero no elimina las dificultades.3

El vínculo con los «hermanos del Señor»

El Evangelio presenta un grupo de personas llamado «los hermanos del Señor» y nombra entre ellos a Santiago, José/Joses, Simón y Jude.4

La discusión sobre la naturaleza del vínculo de Jesús con esos «hermanos» conduce, para la tradición católica, a una identificación frecuente: Santiago del grupo se vincula con Santiago el Menor, y ese Santiago se relaciona a su vez con la atribución «hijo de Alfaeus». Este encaje explica por qué el debate sobre Cleofás no se queda en un simple dato nominal: conecta con el modo en que el cristianismo primitivo narró la continuidad de la familia apostólica en torno a Jerusalén.4,5

Por qué la identificación concreta resulta decisiva

El interés teológico de esta cuestión aparece con claridad en la identificación de Santiago, pues el Nuevo Testamento muestra su papel relevante tras la resurrección: Santiago figura con autoridad en la comunidad de Jerusalén y ocupa una posición destacada en el desarrollo de decisiones eclesiales.5

Por eso, la eventual identificación entre Cleofás (en su grafía vinculada a Clopás) y Alfaeus no solo afecta a genealogías: sostiene una lectura coherente de cómo el Evangelio relaciona la presencia al Calvario con el protagonismo posterior de la Iglesia de Jerusalén.5

Tradición litúrgica: memoria el 25 de septiembre

El Martyrologium Romanum conserva la conmemoración del «nacimiento» de Cleofás el 25 de septiembre. El texto litúrgico describe un itinerario singular: Cleofás confesó al Señor, recibió una muerte vinculada a la persecución de los judíos y terminó su vida en una casa donde había acogido al Resucitado, donde además recibió sepultura con honor.2

Sentido espiritual de la memoria

La liturgia no convierte el martirio en un mero dato externo: asocia la fidelidad de Cleofás con la hospitalidad de la escena de Emaús. Esa unión litúrgica expresa una intuición central del cristianismo: la acogida al Señor transforma el corazón y sostiene una confesión capaz de llegar hasta la entrega final.2

Muerte, martirio y límites de la biografía

El martirologio propone un final martirial para Cleofás, pero la tradición católica mantiene un tono sobrio: el registro litúrgico conserva la noticia, mientras el detalle histórico adicional no se impone como certeza.2,1

Esa sobriedad resulta coherente con el propio perfil bíblico del personaje: Lucas sitúa el nombre en Emaús; Juan lo relaciona con el entorno del Calvario mediante la figura de María «de Clopás». La tradición posterior conserva la fecha y el motivo fundamental de la memoria cristiana: la confesión del Señor.1,3,2

Culto en torno a María de Cleofás y relatos posteriores

Aunque el artículo centra la figura de San Cleofás, la devoción histórica conectó su memoria con la figura de María de Cleopás/Clopás, porque el Evangelio la vincula a los eventos de la cruz y de la resurrección.3

«María de Cleopás» en la tradición

La memoria de María aparece en el marco litúrgico y devocional, con discusiones sobre su identidad dentro del conjunto de mujeres nombradas en los Evangelios. En algunas tradiciones, María de Cleofás recibe un tratamiento devocional amplio; en otras, la investigación conserva cautela ante la multiplicación de relatos legendarios.6

Leyendas asociadas y prudencia histórica

En tiempos posteriores, algunos relatos vinculaban a María de Cleopás con itinerarios que la llevan a lugares lejanos, e incluso con veneraciones en sitios concretos. Ese tipo de expansión legendaria muestra cómo el cristianismo popular buscó continuidad geográfica para la memoria evangélica, pero la tradición litúrgica formal no siempre siguió esas narraciones con el mismo rigor.6

Importancia para la comprensión bíblica: del nombre al testimonio

La figura de San Cleofás enseña una lección teológica más profunda que un mero ejercicio de filología.

  • Emaús presenta un camino interior: el corazón arde cuando el Resucitado abre la Escritura. Cleofás aparece en ese escenario como discípulo con nombre propio.1
  • El Calvario fija una fidelidad visible: la presencia junto a la cruz sostiene el vínculo entre la pasión y la esperanza pascual. El nombre de Clopás entra en esa escena mediante María.3
  • Jerusalén articula la continuidad apostólica: si los nombres se identifican de forma razonable, la historia conecta Emaús con la figura de Santiago el Menor y con el ambiente eclesial que rodea a los «hermanos del Señor».5,4

Así, el debate sobre «Cleopás» frente a «Clopás» no reduce la importancia del personaje; aporta una ventana sobre cómo la Iglesia lee la Escritura con cuidado, respetando el lenguaje bíblico y el peso de la tradición.

Conclusión

San Cleofás une en la memoria eclesial Emaús y la cruz, y recibe una conmemoración litúrgica el 25 de septiembre vinculada a su confesión del Señor. La Iglesia conserva su figura con sobriedad: el Evangelio lo sitúa en momentos decisivos; la tradición litúrgica preserva su memoria pascual y martirial; y la investigación bíblica estudia el nexo entre las variantes nominales y su posible relación con la familia de Jerusalén.2,1

Citas y referencias

  1. Cleopas. Enciclopedia Católica, Cleopas (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. B25 de septiembre, Papa Benedicto XIV. Martyrologio Romano, 25 de septiembre (1749). 2 3 4 5 6
  3. María de Cleopas. Enciclopedia Católica, María de Cleopas (1913). 2 3 4 5 6 7 8
  4. Los hermanos del Señor. Enciclopedia Católica, Los hermanos del Señor (1913). 2 3
  5. San Jacobo el Menor. Enciclopedia Católica, San Jacobo el Menor (1913). 2 3 4
  6. B9: Santa María de Cleopas, matrona (primer siglo), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen II, 62 (1990). 2
Modificado el 11 de julio de 2026 • FideScore™ 8.08Citar este artículo

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