Primeras manifestaciones
La aparición del título Virgen del Milagro se sitúa en el contexto de la evangelización hispano-americana, cuando los misioneros introdujeron la veneración mariana como medio de inculturación del Evangelio. Según el Papa Juan Pablo II, la inculturación es esencial para que la fe «hable» a los corazones de los pueblos, y la devoción a María ha sido un vehículo eficaz para este proceso1. En Chile, la devoción se consolidó a mediados del siglo XIX, cuando los fieles comenzaron a atribuir a la Virgen intervenciones sobrenaturales en momentos de crisis social y natural.
Consolidación en Chile
El documento «Radio message to the participants in the First National Marian Congress of Chile» (1950) menciona explícitamente a Nuestra Señora del Milagro como una de las advocaciones que «ha protegido» al país frente a terremotos y otras calamidades2. Este reconocimiento oficial del Vaticano legitimó el culto y propició la construcción de capillas y santuarios dedicados a la Virgen bajo este título.


